10 de octubre de 2011

Mujeres que tocan fondo demasiado

Por fin una buena película para minas. A Dios gracias porque a alguien se le ocurrió sacar a Kristen Wiig un rato de Saturday Night Live (SNL), quitarle la peluca y ponerla al frente de Damas en guerra (Bridesmaids). Ya era hora que las mujeres de 30 y pico aparecieran frente a la lente con arrugas, kilos de más, imperfecciones y frustraciones que las conviertan en seres casi reales. Quieras o no, una se termina fastidiando de verse representada por los perfectos íconos de Sex and the City.

Annie (Wiig) no pasa por su mejor momento. Perdió todo su capital en un negocio que fracasó frente a la crisis, llevándose al tacho no sólo el dinero invertido sino también a su pareja. Comparte un departamento con dos personas desagradables, trabaja como empleada en una joyería y maneja un auto que se cae a pedazos. “Creo que has tocado fondo”, le dice su madre. Pero eso no es nada. La historia recién empieza. Pronto, su mejor amiga de toda la vida le pedirá que sea madrina de su boda y le presentará a su nueva mejor amiga. Y aquí es donde comienza la real debacle de Annie, cuando trata de competir con la bella, exitosa y millonaria Helen (Rose Byrne). Porque a una chica podés quitarle el laburo, la casa, el novio y la dignidad. Pero guay que le toques a una amiga.

Comparada, quizás oportunamente, con “Qué pasó ayer”, Damas en guerra es una historia sobre la amistad entre mujeres, con justas dosis de humor improvisado, hilarante, escatológico y muy bien encarnado por chicas que tienen años laburando en comedia: se destacan Melissa McCarthy, quien ganó este año un Emmy por Mike and Molly, y Maya Rudolph, también de la cocina de SNL. Quizás hacia el medio, la película peca de ser un poco larga y, hacia el final, de querer quedar bien con Dios y con el Diablo, pero no deja de ser una buena opción para reírse un rato, a carcajadas, hasta que duela la panza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay que llegar temprano para ver la primera escena, imperdible!!!!
es como decís, tiene sus altos y bajos, pero los bajos son pocos y pasan casi desapercibidos, como dije, la primera escena tomando un cafe es magistral, la escatológica no puede ser tan real, se pasan estas minas, la verdad, clap clap.
Qué suerte que me diste bola...
María